4 de febrero de 2012

Desesperadamente te busco

Mis ojos se han quebrantado y apenas diviso que son las 03h00 de este miércoles, cuando en la soledad de mi alcoba, sólo el tic-tac me acompaña... han pasado varios meses desde que interrumpiste nuestro diálogo, nuestro diario vivir, nuestros sentimientos.

Me siento al filo de la angustia. Desesperadamente te busco en mis recuerdos, en mis cartas, en mis mails. Te busco en mis afectos, en mis desamores y mis deseos. Te busco en mis alegrías, en mis quebrantos. Te busco en mi gelidés, en mis pasiones... te busco entre la gente, entre las nubes, entre mis sueños y realidades, entre lo incierto y verás. ¡Te busco y no estás!


Te has marchado a refrescar tus anhelos en otro manantial. Existe alguien que llenó tu corazón de gozo y placer...  No temas en decirlo, aunque la verdad me lastime, la prefiero mil veces, a esta agonía de no saber de ti, en este silencio no encarado, lo que suceda conmigo, ya no dependerá de ti.

Ahora me siento como náufrago de amor, en la inmensidad de tu desamor. Día a día me asomo a mi ventana, pero en vano es mi acción; cada atardecer te busco entre las olas, te busco entre la gente, te busco entre las sombras.  Te busco desesperadamente y ya no estás.


(16 agosto del 2000)


Como el vuelo de un ave

Desde estos ventanales, contemplo la naturaleza... hermosa, mágica, siempre vestida con su traje verde resplandeciente... seductora me invita, como ser enamorado a recorrer su figura... con intrepides a adherirme a ella... con el movimiento que produce sus arbustos, lo que no vemos pero sentimos, me invita a volar, a elevarme cual ave que raya el firmamento... me dejo seducir, me dejo atrapar, me elevo... vuelo, vuelo con mis pensamientos, atravezando la geografía de mi tierra, sobrenadando atravieso el océano que nos separa... y me transporto hasta donde estás, te veo, no tienes rostro pero sé que eres real... te imagino, te siento.

He llegado a ti, veo tu rostro lleno de sensibilidad y tu figura profunda como tus palabras. En verdad existes, tu nombre se transformo en esencia, dejando de lado su apariencia, eres ternura y no encono... eres y existes.

Heme aquí susurrando a tu oido, suplicandote te percates de mi presencia, tambien existo al igual que tú... abre por favor tu mano para que pueda posarme sobre ella... así, despacio, no temas... déjala que vaya por mí, sentir su caricia sobre mi espalda... dejame sentirte como cuando experimento la emocion de tus palabaras... así, silente, sutil, agradable... ahahaha... (suspiro)

El sonido del teléfono, como saeta me vuelve a la realidad, he bajado de mi vuelo, pero te he visto amado mio.. eres mi secreta realidad, te llevo en mis pensamientos, contigo me siento fraternalmente querida, querida sin temor ni malicia, a pesar de la distancia que nos separa.

¡Eres y existes...! dejaste de ser un simple nombre en mi mente.

(17 noviembre 1999)