19 de septiembre de 2006

Todo empezò en una tarde de lluvia (Inicio)

Era Abril y mi coche se enajenó de agua por la torrencial lluvia que caía en Guayaquil, en mi afán testarudo, no quería detener el auto y en comunicación psíquica, le pedí que no se apagara y que me acompañara hasta el fin... y mi fiel cacharrito, sin siquiera reclamar por el agua que cubría sus asientos, decidió seguirme en mi travesía.

Cerca de mí, estaba un elegante automóvil, y no menos estaba su conductor... quien desafortunadamente vivía la misma experiencia que la mía, con la diferencia que su motor no funcionaba.

Me ufanaba para mis adentros, al ver que mi cacharrito a pesar de tener el agua hasta por el cuello, no se asustó de semejante panorama y decidió dar muestras de valor para salir airoso de tan dramático lugar.

Llevábamos recorrido varios kilómetros, hasta que por fin salimos del océano de aguas negras... pero el pobre cacharro, con justa razón, decidió tomarse su descanso y apagó su motor... no me quedó más que premiar el esfuerzo desplegada por heroica hazaña.

Con esfuerzo pude ayudarle a apostarse a un lado de la carretera y decidí dejar mi traje de oficina, para sacar el agua que traía encima... uffff... cuánto luché por dejar mi auto presentable... de repente, sentí detrás de mí, el sonido de un motor... era el elegante caballero con su automóvil sofisticado....

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